jueves, 17 de marzo de 2011

#Relatos: Un destino Irrenunciable - “El Viaje y la Transición”


Era de noche cuando Alicia llegó a la estación de trenes. Su decisión no tenia vuelta atrás, era hora de partir. El frió penetraba sus huesos mientras esperaba impaciente, necesitaba salir de esa ciudad en la que solo encontró desolación y tristeza.

El tren llegó. Hora y media antes había adquirido un boleto sin retorno al primer destino de la lista, no importaba el lugar, solo quería irse y dejar todo aquello. Subió y se sentó en uno de los primeros asientos al lado de la ventana. Ya faltaba poco para partir.

Revisó nuevamente su pequeña maleta para estar segura de que todo estaba en orden y sacó dos cartas, las mismas que la hicieron decidir huir. Recostó su cabeza al asiento y cerrando sus ojos recordó aquellas cosas que le hicieron daño. Años de infelicidad, desde que era niña solo vivió amarguras, desilusiones y tristeza. Este viaje representaba la oportunidad de su vida para empezar lo que sería una nueva etapa. Una lágrima recorrió su mejilla. El tren comenzó su marcha y se quedaron atrás todas aquellas cosas.

Leyó la primera carta. Estaba escrita con una letra apresurada casi inentendible, sin embargo, Alicia sabía muy bien de quien era. “Se que es duro para los dos, no quería este final pero es lo mejor. No mereces la vida que te he ofrecido, nuestros rumbos son totalmente distintos y tarde o temprano el final llegaría”. Mientras observaba por la ventana el oscuro trayecto, recreó en su mente la carta encima de la mesita de noche, luego de encontrar la casa junto a la ausencia de Juan. Lo único que se asemejaba a la felicidad se había ido sin dar razones dejando solo recuerdos que días mas tarde atormentaban los pensamientos de Alicia.

Abrió la segunda carta. “Alicia, perdón por no escribir antes. Estaba ocupado con las presentaciones de la compañía. Se ha abierto una nueva plaza en Madrid, creo que esta era la oportunidad que esperabas, espero que esta vez puedas venir, sería genial verte de nuevo. Espero tu respuesta. Antonio”. Leyó las cartas una y otra vez hasta que el cansancio cerró sus ojos.

Luego de horas de viaje, el destino no planificado estaba a punto de llegar. Los rayos del sol entraron por la ventana despertándola de su letargo. Miró nuevamente por la ventana y se dio cuenta que el viaje había finalizado. Fijó su mirada en el horizonte y sonrió. La invadieron unas ansias locas por desembarcar el tren que representaba la transición.

El tren aminoró su marcha hasta detenerse y Alicia tomo su pequeña maleta y antes de salir suspiró. Era algo nuevo lo que le esperaba, ya no era la misma niña que vivió reprimida por lo que consideraba su mundo. Este era su nuevo mundo, su nuevo lugar, sus nuevas esperanzas de vivir. Miró al cielo y con paso firme caminó a lo que sería su nueva vida.

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